Sí me tocará la mala dicha de marcharme de este mundo terrenal, no quisiera una despedida típica como las que hacen en mi país. Quisiera un adiós discreto sin que se enterarán quienes en vida me rodearon, un adiós sin despedidas católicas, porque nunca me gustó eso.
Sería mi deseo que me cremaran, que no hubiese una tumba que marcara el destino de recordarme, que ahí se gastarán mis pocos ahorros. Considero que no vale la pena gastar dinero en un ser que se ha marchado, y menos si el dinero es la razón por la cual del mundo me marchó.
Me gustaría que mis pertenecían queden en manos de quien las necesite, soy impecune, al fin y al cabo nada tengo, nada traje, nada me llevaré.
Les pesará la consciencia a muchos mi partida, otros sabrán el significado que tuvieron en mi vida, sólo consideraré verdaderos a las personas que me acompañaron en mis peores momentos, al resto gracias por formar parte de la experiencia.
De todo esto lo que más me dolerá es que soy consciente del dolor que tendrá mi madre, partir sin cumplir mis sueños, graduarme, conocer mi país y poder llegar a tierras extranjeras. Yo me considero del mundo, a las tradiciones y cultos no me apego.
Me llevo la satisfacción de nunca haberme cohibido de vivir, de ayudar, de dar todo de mi, de ser siempre quien quería ser y poder cumplir mis metas o al menos intentarlo.
Todas las partidas se superan, y yo siento que en este mundo no soy un elemento indispensable, me haría feliz que no queden mis recuerdos, y que la gente piense que fui una malagradecida que se fue a alguna parte del mundo para no volver.
No es que quiera que desaparezca mi esencia, pero es un hecho que me ha atormentado por años, ya no quiero molestar a quienes siempre me han ayudado, el mundo es individual y no colectivo.
Me alegra poder llegar, pensé que era una causa divina poder vivir en este mundo terrenal, pero hay un momento en el que te cansas del sufrimiento, de conocer que podría pasarte, te cansas de las malas emociones y sabes que al fin y al cabo, ese será tu destino final.
Si me voy, mi alma se irá libre, de ser pecadora me arrepiento, y agradezco todo aquello que pude presenciar, todas las bendiciones y los momentos en que Dios me dijo aquí estoy contigo. Pero creo que han llegado mis límites y la señal de marchar.
Hace ya más de cinco años que comenzaron mis ideas suicidas, creo que todo lo acumulado es lo que me pesa, saber que llegué a un punto donde mis desgracias causan pena. No soy fuerte y en estas últimas instancias mi mundo se ha desplomado, le pedí fortaleza a Dios, y sólo recibí más evidencias de aspectos que me hacían debilitarme.
A Dios que me perdone por cada uno de mis pecados, y lamentó que se haya equivocado conmigo, fui un elemento puesto en un lugar que no era conveniente. Se que mi futuro podría ser brillante, pero de veras no me sale la inspiración de seguir viviendo, sólo adelanto que pase aquello que le da fin a la vida de las personas.
No me extrañen, que me olviden es mi deseo, que nadie diga una palabra de mi, y que no me mantengan viva, en estos extremos sólo me consideró un error, una chispa que quiso descubrir y entró al mundo por desobediencia, pero de un modo u otro todo tiene final.
Creo que, ya me cansé de la vida.
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